Opinión

La expansión de la SELVA URBANISTICA llamada Área Metropolitana de Bucaramanga

Por: Juan Gabriel Gutiérrez

Por: Juan Gutiérrez
@juan90gutierrez

Se ha escuchado hablar bastante sobre la problemática ambiental que vive hoy la Ciudad Bonita, en esta época de verano donde la temperatura ha subido a más de 30 grados Celsius y el calor desespera a los ciudadanos, sin encontrar solución alguna a estos temas, por otra parte el agua de Bucaramanga después de ser una de las mejores del País ha pasado a ser un agua que llega a los hogares con sabor a tierra y Barro.

Los ciudadanos que por décadas viven o han habitado la ciudad bonita y su Área Metropolitana de Bucaramanga, pueden dar fe que la ciudad contaba con un clima  fresco y saludable tanto que fue considerada como «el mejor vividero de Colombia», debido a esto se fueron creando las constructoras (HG Constructora, MARVAL, Urbanas, VALDERAMA, Fénix Constructoras, entre otras), quienes al principio compraban terrenos en el sector rural por donde se conocía que los cuatro municipios del Área Metropolitana se iban expandiendo, o se iban a comunicar entre ellos.

Los primeros fueron Bucaramanga con Floridablanca y estamos a punto de ver la unión urbanísticas de Floridablanca con Piedecuesta, además de esto Girón y Piedecuesta, donde se espera que en menos de 10 años se unan por el lado de Palo gordo y Guatiguara, así mismo la conexión de Girón con Bucaramanga por la calle 105.

 Simultáneamente ha venido creciendo la desforestación producto de la tala de Árboles discriminada sin control alguno a favor de las constructoras, en donde puedo decir (que se talan ARBOLES para plantar EDIFICACIONES) sumado a esto el AMB (Área Metropolitana de Bucaramanga) no cuenta con Plantas de Tratamientos de Agua Residuales (PTAR) y estas constructoras han venido vertiendo sus aguas residuales a las cuencas, subcuentas y microcuencas del AMB, siendo los responsables de más del 80% de la contaminación del agua potable en la ciudad, del mismo modo los residuos sólidos en la ciudad han venido aumentando y hoy se reciben más de 1200 toneladas al día en el Carrasco, el cual ha vertido su lixiviados sin tratamiento alguno a la quebrada la Iglesia, aclarando (que un mililitro de lixiviado contamina de 3 a 10 veces más que un mililitro de cianuro o mercurio). Por el momento no existe una norma que detenga el avance a tantas constructoras y que impidan esta expansión que algún día nos dejara SIN ÁRBOLES Y SIN OXIGENO en nuestra ciudad.

Mientras se habla del tema del Páramo de Saturbán que cuenta con sus leyes y fundamentos jurídicos para su defensa, la gran mayoría de los ciudadanos se han olvidado de los árboles que aún le quedan a la ciudad y de aquellos arroyos que aún podemos conservar, si asumimos la responsabilidad como ambientalistas y ciudadanos con el objeto de confrontar a las constructoras que están encabezadas por el ING Rodolfo Hernández que solo le interesa talar árboles para sembrar edificaciones en concreto de forma tal que la ciudad cada día aumenta el calor y la contaminación sin control.

De ello resulta necesario decir que muchos ambientalistas deben dejar sus oficinas y salir al campo a sembrar árboles,  realizar limpieza de residuos sólidos a las cuencas y microcuencas hídricas que son de suma importancia para la preservación del medio ambiente.

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