Opinión

LE PIDO A MI COLOMBIA, UNA PALABRA AMABLE Y MUCHA REFLEXION

Anderson Higuera – Director Valor Social SAS, Consultor de paz, promotor de los Derechos Humanos, juventud y desarrollo comunitario.
Twitter: @HigueraAnderson

Lo que se vive hoy en Colombia, no es distinto a lo que acontece en otras partes del mundo, es un proceso de evolución natural que viven las sociedades en su desarrollo y evolución, que sean los jóvenes no debe sorprendernos, son ellos los que a través de la historia han significado y promovido los grandes cambios y acontecimientos en la humanidad.

Particularmente en Colombia, el conflicto no es ajeno, obedece al choque de unas generaciones nuevas, diversas, fuerzas que están cansadas de heredar décadas de violencia, de inconformismos y abandono estatal, frente a otras fuerzas que se resisten a dejar el poder, para seguir consintiendo su ego, a travez de la corrupción, la indiferencia y la violencia con la cual han reprimido a los sectores mas abandonados y vulnerables de la nación.

Hoy este despertar convulsionado y conflictivo como no podía ser otro, debe llevar a buscar acuerdos para avanzar conjuntamente hacia una propósito en común, que tenga dentro de sus principios la paz, la justicia y la equidad social, para romper con esa historia de violencia, injusticia y exclusión, raíz de la protesta e inconformismo social.

No podemos entrar en polarizaciones inútiles que nada bueno han traído a la sociedad, ni señalar, ni juzgar, es un momento trascendental e histórico que debe ser asumido con humildad, reflexión y mucha honestidad por las diversas partes e incluso por aquellos que tras la barrera de la indiferencia se dedican a juzgar, no es casualidad que quien simboliza hoy la protesta se apellide «Cruz» (DILAN), una cruz que hoy se convierte en el símbolo de la protesta social, y que a unos nos duela y a otros no vamos a tener que cargar.

Como tampoco hay que ser indiferente con aquellos que son instrumentalizados por el poder (policías y militares), que también son padres, hijos, hermanos, amigos y esposos, y que son puestos como fichas de ajedrez en el tablero de la discordia para defender a los poderosos, que en el sofa de sus casas o el lujo de sus oficinas se sientan a disfrutar del juego macabro de la confrontación y violencia, escudando sus caprichos en la defensa del bien común, cuando lo común debiera ser el bien para todos.

Este es un momento de grandes oportunidades para crecer y avanzar como sociedad, solo si logramos entender, ceder y aceptar en que la violencia no es la salida, que el dialogo y la concertación es nuestra mejor respuesta, y evitar echar mas sal a la herida, en las redes sociales, en la esquina, en la cafetería, en el trabajo, en la calle, incluso en el hogar.

Construimos cuando nos expresamos sin odio, sin agravios, siendo amables, respetuosos a pesar de las diferencias, la peor expresión es aquella que desea tener la razón.

Le deseo a mi Colombia, tolerancia, paciencia, amor por el prójimo, amabilidad, comprensión, una palabra amable y sobre todo mucha REFLEXIÓN 🙏🇨🇴.

Por: Anderson Higuera

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